
Lo que más repiten sus clientes es el trato: tatuadores amables, atentos y cercanos, que explican todo el proceso antes de empezar. Varias reseñas destacan también la higiene del estudio y el resultado en trabajos de línea fina y elegante, con tamaños bien pensados. El local, en el barrio Jauregizahar de Amorebieta-Etxano, es acogedor y cálido, y cuenta con accesos, aparcamiento y aseo adaptados para sillas de ruedas. Abre de lunes a viernes por la tarde y los sábados por la mañana.

