
Lo que más repiten sus clientes es el trato: el personal es amable, cercano y puntual, y varias reseñas destacan que les recibieron incluso con reserva de última hora. Después aparece el asesoramiento, con diseños adaptados a lo que pedía cada persona y explicaciones detalladas sobre los cuidados posteriores al tatuaje. El diseño también se menciona a menudo, con clientes que llegaron con una idea propia, como un motivo de una vidriera de la Catedral, y salieron satisfechos con el resultado. El estudio, en la calle Frei Rosendo Salvado, se describe como limpio, cómodo y acogedor. Abre todos los días de la semana y es de los que cierran más tarde.










