
Lo que más repiten sus clientes es el trato: destacan la confianza que transmite, la paciencia para explicar cada paso y el cuidado con el que trabaja, tanto con los tatuajes como con los piercings en las orejas. Varias reseñas hablan de la profesionalidad, como el hecho de enseñar el material antes de empezar, y de un local muy limpio y con todas las medidas higiénicas. Hay quien ha llevado un tatuaje antiguo para retocarlo y ha salido como nuevo, y quien asegura que la sesión fue casi indolora. El estudio está en la calle Pintor Murillo, en Ondara, con acceso y aparcamiento adaptados para sillas de ruedas, y abre de martes a viernes, además de los lunes por la tarde.